Dormir en el hielo: cómo es la vida dentro de un iglú

30 Julio

2018

El 14 de diciembre de 1911 una expedición liderada por el explorador noruego Roald Amundsen llegó por primera vez al Polo Norte. En su recorrido hacia uno de los lugares más inhóspitos del planeta, se encontró con construcciones realizadas íntegramente en hielo: los iglúes.

Pasó más de un siglo desde aquella mítica expedición. En la actualidad, los iglúes son recuerdos del pasado, ya que hoy en día los esquimales habitan modernas viviendas con calefacción. Sin embargo, durante miles de años, estas pequeñas casas de hielo les permitieron protegerse del frío extremo.

¿Te imaginás cómo sería dormir en un iglú?

La sola idea de pasar una noche en una casa de hielo nos hace pensar en cómo es posible soportar el frío allí dentro. Sin embargo, en el interior de estas viviendas es posible alcanzar los 20º de temperatura, mientras en el exterior el invierno se llegan a registrar 50º bajo cero.

¿Cómo es posible esto?

Lo cierto es que los iglúes son verdaderas obras de ingeniería que cuentan con una estructura de varios niveles. En fotografías antiguas se observan más de cincuenta esquimales dentro de una misma vivienda. Bajo estas cúpulas de hielo se esconden pasadizos subterráneos, despensas y conexiones con otras construcciones vecinas.

Conscientes de que el calor se expande hacia arriba, los esquimales organizaban las viviendas en varios en varios niveles. En la parte inferior se cocinaba, mientras que arriba se organizaban habitáculos para dormir.

Al crear un iglú se extrae hielo haciendo un pozo en la nieve, con el cual se construyen bloques que forman la fachada característica. Por dentro, se usan pieles para mantener el calor y lograr algo de comodidad entre tanto frío.

Tanto esta estructura, como la entrada angosta por debajo del nivel regulan el ingreso de aire de los iglúes, evitando que el calor se disipe.

Pero, ¿cómo es posible conservar el calor adentro, sin que el iglú se derrita? Veamos.

En primer lugar, afuera iglú el frío es tan intenso que, cuando comienza a derretirse, vuelve a congelarse inmediatamente por el contacto con el exterior. Es decir, mientras el iglú puede derretirse levemente por dentro, las bajas temperaturas vuelven a solidificarlo inmediatamente.

El permanente juego de derretimiento y congelamiento hace que la estructura se vuelva aún más fuerte. Esto genera una vivienda sólida y cálida al mismo tiempo. Además, en el interior se forma una cámara de aire entre las pieles y los bloques hielo. Esto impide el derretimiento repentino de las paredes.

¿Y qué pasaba con estas viviendas en verano?

Cabe destacar que los iglúes eran, en la mayoría de los casos, viviendas temporarias. Con la finalización del crudo invierno y la llegada de temperaturas más cálidas, las casas de hielo comenzaban a derretirse.

Entonces, los esquimales construían cabañas con las mismas pieles utilizadas en los iglúes. Estas viviendas estivales se parecían a las tiendas que montaban las comunidades Onas y Mapuches en la Patagonia.

Durante generaciones, los esquimales sobrevivieron a los inviernos más inhóspitos de la Tierra refugiándose en sus viviendas de hielo. Ahora que conocés su historia ¿Te animarías a dormir en un iglú?