Dormir en el hielo: cómo es la vida dentro de un iglú

09 Sept.

2018

Ser padres es, sin dudas, uno de los regalos más hermosos de la vida. Es, también, un desafío para el cual nos preparamos durante los meses previos. Pasamos horas leyendo, escuchando consejos e imaginándonos cómo será nuestra vida como madre o padre.

Pero hay aprendizajes que solo llegan con la vivencia.

De todas las experiencias que atraviesan los padres primerizos, la falta de descanso es una de las que genera mayores preocupaciones. El sueño –tanto del bebé como de los adultos- produce innumerables consultas.

Y, queda claro, esta preocupación tiene sus motivos. El sueño es parte esencial de nuestra vida. En el caso de los bebés, el descanso es fundamental para su desarrollo. Durante las horas de sueño, el organismo de los niños lleva adelante procesos fisiológicos y cognitivos necesarios para el correcto crecimiento.

En promedio, los bebés suelen dormir alrededor de 16 horas diarias. Sin embargo, muchas veces no logran tener un sueño regular durante las noches. Lo más común es que los recién nacidos no tengan un sueño de corrido, sino que descansen durante breves lapsos de tiempo.

Debido a cuestiones biológicas, los bebés no saben si es de día o de noche, lo cual hace que sus momentos de descanso no sean acordes a nuestros hábitos.

Entones ¿Es posible ser padre primerizo y dormir? Aunque parezca mentira, los especialistas dicen que podemos combinar estos dos desafíos.

Veamos qué podemos hacer para facilitar el descanso durante las noches.

Normalmente, durante los primeros tres meses de vida, los bebés duermen mejor de día que de noche. A partir del cuarto mes, los niños empiezan a desarrollar sus propios ciclos de sueño. Con un poco de suerte, a partir de ese momento, empezará a dormir de corrido y podrás descansar un poco mejor.

A partir de ese momento, tratá de acostumbrar al bebé a horarios regulares, para que incorpore los hábitos de descanso. Por ejemplo, si duerme durante el día podés dejar que entre un poco de luz solar a la habitación.

Alimentarte correctamente te ayudará a dormir. Evitá alimentos y bebidas como el café y las comidas pesadas, e intentá no realizar actividades estimulantes antes de dormir.

Aprovechar las horas de sueño del bebé es fundamental ¡Cada momento de descanso suyo es también una oportunidad para vos!

Dejá en segundo plano tareas domésticas, llamadas telefónicas y compromisos que no sean urgentes. Cuando tengas la posibilidad de dormir, hacelo ¡y disfrutá el descanso!

Trabajo en equipo, ante todo. Podés crear turnos u organizar días con tu pareja para distribuir los momentos de cuidado y atención durante la noche. Así, al menos uno de los dos podrá descansar. También es importante que pidas ayuda a familiares o amigos, que podrán cuidar un rato a tu hijo mientras dormís una merecida siesta.

No duermas con tu hijo. Podés llevar al bebé a la cama para amamantarlo o calmarlo, pero regresalo a la cuna cuando se duerma, y aprovechá para descansar.

Por último: tené paciencia. Es muy común que los padres primerizos se pregunten si la falta de sueño se prolongará por años. No te preocupes por eso. De a poco, volverás a dormir más horas seguidas y te acomodarás al ritmo habitual.

En próximas notas te seguiremos acompañando en la aventura de dormir siendo madre o padre primerizo ¡Nos vemos en septiembre!

Durante generaciones, los esquimales sobrevivieron a los inviernos más inhóspitos de la Tierra refugiándose en sus viviendas de hielo. Ahora que conocés su historia ¿Te animarías a dormir en un iglú?